Las figuras de Argentina y Colombia cambiaron sus clubes tras el Mundial.
Ángel Di María y James Rodríguez no llegaron a compartir tiempo, pero aún así uno dependió del otro.
El colombiano, semanas atrás, atrapó en el aire una pelota que le bajó Abel Aguilar, la acomodó y, en milésimas, desde una distancia eterna, hizo sacudir al Marcaná, mientras Fernando Muslera se reprochaba en el piso el hecho de que Uruguay se quedaba afuera de la Copa del Mundo, sin Luis Suárez, en los octavos de final.
El argentino, tres días después del golpe mágico, en una ciudad de San Pablo que no podía creer que Argentina no pudiera ganarle a Suiza, comenzó una carrera atlética enorme para que Lionel Messi le diera una asistencia y ganar el partido que clasificó al equipo de Alejandro Sabella a los cuartos de final.
James ganó, tiempo después, el premio al Gol de Oro, en la premiación de FIFA. Di María, que venía de ser la figura de la final de la Champions League que Real Madrid le ganó a Atlético Madrid, estuvo nominado entre los diez que podían ganar el Balón de Oro. Uno y otro fueron figuras y de lo mejor de la Copa del Mundo de Brasil, aunque ninguno la ganó. A los dos, de una forma u otra, les cambió la vida. Al terminar, uno y otro hicieron un cambio. El argentino se fue de Real Madrid a Manchester United en una cifra millonario. El colombiano, también por una millonada, se fue del Mónaco a Real Madrid. Uno ocupó el lugar del otro.
Carlo Ancelotti no siempre, de todas maneras, utilizó a los dos en el mismo puesto. James alguna vez se posicionó como delantero, pero el puesto de Di María lo supo ocupar Gareth Bale. James ocupó el espacio del centrocampo, casi siempre siendo socio de Luka Modric y de Tony Kroos. Di María, en cambio, pasó a una etapa mucho peor: dejó de jugar y en Manchester United fue suplente.
Sin embargo, son dos de las grandes figuras de la Copa.

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