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sábado, 4 de julio de 2015

Verticalismo contra horizontalismo: dos ideas de juego.

En el estilo de Martino y en el de Sampaoli se cruzan diferencias de conceptos.

- Ustedes van a correr y van correr muchísimo.
- Sí, vamos a correr un montón (en grupo).
- Van a correr muchísimo y tienen que saber que va a ser el partido en el que más van a correr de la temporada. Pero tienen que saber algo más: nunca van a correr tanto como van a correr ellos.

La charla la da Guardiola a sus jugadores de Barcelona. Es dentro de un vestuario, el 6 de noviembre de 2011, a segundos de salir a un estadio bajo una lluvia tremenda, para jugar contra Athletic de Bilbao. Del otro lado, espera el equipo de Marcelo Bielsa, que venía marcando épicas. Al terminar el partido, los dos entrenadores se cruzaron a charlar. El partido salió 2-2. Lionel Messi metió un gol en el último minuto. Las búsquedas de los dos equipos por ganar, durante todo el partido, habían sido incodicionales, pero algo los diferenciaba: la forma. Esa forma se expresará en la cancha hoy.
Sampaoli y Martino forman parte de la escuela rosarina de fútbol: un lugar de donde salió desde César Luis Menotti hasta el propio Messi. Pero donde, sobre todo, en el corazón de la ciudad, en el Parque de la Independencia, hay un estadio que se llama Marcelo Bielsa, en referencia a uno de los principales pensadores de la pelota que sacó esa ciudad. Bielsa es referencia para Sampaoli porque, de pibe, el entrenador de Chile era tan fanático de él que salía a correr escuchando conferencias de prensa del Loco. Martino conoció a Bielsa siendo un jugador mayor, pero lo convenció de cambiar su juego. Uno y otro se formaron con él. Pero no de la misma manera.
Martino regresó a Argentina, luego de dirigir la Selección de Paraguay, y llegó a Newell's para recuperar algo que el fútbol argentino había perdido: la búsqueda de jugar bien por un equipo. Lo logró: salió campeón y llegó a la semifinal de la Copa Libertadores, jugando con un diez, con dos wines y apostando a atacar y a atacar con los laterales, pero usando todo el ancho de la cancha. Sampaoli, aunque diga que le sumó a Chile la parte del juego, sigue los lineamientos del equipo de Bielsa y de la verticalidad que asume ese entrenador.
El tiempo, de la Revolución Industrial en adelante, es una discusión filosófica. Chile, cuando terminaba el partido contra Perú, el de semifinales, exhibió en la cancha una característica que en ese momento se demostraba como problema: no podía tener el control y no podía bajarle los cambios al partido. Todo era palo y palo. Recuperaba y atacaba. Iba sin parar. Incluso, en el palo y palo, permitiéndole, siempre, al rival que se recupere y vuelva a tener la pelota y a tener chances de generar situaciones de gol, en un encuentro que iba apenas 2-1.
Martino tiene el equipo que más pases da en el torneo y tiene al jugador que más pases da que es Mascherano. Él es el que cambió un poco la historia y la referencia de Bielsa. Incluso en Newell's ya los asumen como escuelas distintas, aunque ambos sean muy queridos. Martino apuesta a usar el ancho de la cancha, a construir jugadas más lentas que van de lado a lado, incluso al riesgo de no poder romper líneas con facilidad.
Uno es más estático que el otro, aunque el estático tiene el control del partido porque Martino, guardándose la posesión, genera que al rival le cueste generar situaciones de gol. Unos corren mucho más que los otros y apuestan a otro tipo de presión. Argentina hace transiciones lentas. Chile híperveloces. Aunque sean de la misma escuela, aunque sean rosarinos, aunque sean de Newell's, uno se parece más a Barcelona de Guardiola y otro a Athletic de Bielsa. Ese partido se verá hoy. 

Cinco claves que determinarán lo que pase en Chile - Argentina.

Los factores a tener en cuenta de la gran final de la Copa América 2015.

Todo indica que la Cachaña podrá respirar con tranquilidad. El fútbol tendrá su oportunidad de descansar sin miedo a que se manche su nombre. Chile y Argentina jugarán la final que todos esperaban. Son, sin dudas, los mejores equipos de la Copa América 2015. Nada más justo que un partido entre ellos para determinar quién es el rey del continente.
En el fútbol de alto vuelo y cuando abundan los jugadores de tanta jerarquía, los partidos suelen resolverse en los detalles. Aquí, un repaso por cinco claves que podrían ser determinantes.
Messi
Es el único jugador del mundo que puede cambiar la ecuación de cualquier partido. El crack que puede resolver la final de un torneo como la Copa América 2015 a partir de su nivel de inspiración. Si el argentino juega como lo hizo ante Paraguay, las oportunidades de la Roja serán bajas. Hasta ahora, el crack de Barcelona tuvo una buena primera fase (ante Paraguay y Uruguay mostró personalidad pero no demasiado brillo, contra Jamaica no anduvo bien) y en la fase de mano a mano fue de menor a mayor (tuvo un gran partido ante Colombia y brilló con la Albirroja).
A qué saldrá Chile
Sampaoli no dudó en la conferencia previa al encuentro: la Roja intentará ser protagonista del partido, como lo hizo en todo el torneo. Pero los antecedentes marcan otra cosa. Cuando Chile se midió ante rivales de alta jerarquía, como España o Brasil, durante el Mundial 2014, el equipo supo adaptarse a la situación. Lo cierto es que el partido será una lucha por el dominio y la posesión.
Valdivia-Vidal
Cuando jugaron juntos, se asociaron y se sintieron bien, Chile encontró los mejores momentos de fútbol. Las secuencias en las que el Mago retrocedió, pivoteó y se juntó con el crack de Juventus el volumen de juego subió mucho, especialmente a partir de la descarga hacia las bandas.

El estado anímico y la presión de hacer historia
Chile navegó en un mar de inestabilidad emocional desde que empezó el torneo. Primero, el plantel le pidió más aliento a la gente. Luego llegó el accidente de Vidal y las fuertes declaraciones de Valdivia. Por último, la sanción a Jara por provocar al delantero uruguayo Edinson Cavani. Son factores que pesan y en algún momento podrían pasar factura. O todo lo contrario: también podrían servir como fuerza de unión. Lo cierto es que la forma en la que asuma la presión el equipo de Sampaoli es uno de los puntos fundamentales. Para Argentina, también es un punto clave. ¿Cómo jugará la presión de haber perdido la final del Mundial? ¿Es una experiencia que suma o un antecedente que entorpece?
Jugar en casa
Se habló mucho sobre la posibilidad de que jugar de local podía ser traumático para Chile. Pero no ocurrió lo mismo que en Brasil 2014, cuando la Verdeamarela no pudo asimilar el apoyo. Todos los partidos que se disputaron en el Estadio Nacional fueron a cancha repleta. Por momentos, el público levantó al equipo. En otras situaciones, la gente se silenció cuando el conjunto de Sampaoli no respondía. El otro factor clave tiene que ver con el lugar. El plantel de la Roja jugó en casa, se sintó cómodo desde todos los aspectos. Es el momento de hacer historia.

Cómo fue la última final de Copa América que perdió Argentina.


En la edición 2007, disputada en Venezuela, la Albiceleste llegaba al partido decisivo en un alto nivel, pero Brasil le apagó el fuego con un contundente 3-0.

Lionel Messi ya sabe cómo es la sensación de irse de un campo de juego después de haber perdido una final de Copa América.
Hace ocho años, en Venezuela 2007, la Selección argentina llegó a la final frente a Brasil. Por segundo certamen consecutivo, albicelestes y verdeamarelos definían el título (en 2004, Brasil se impuso por penales tras igualar 2-2). El equipo que entonces dirigía Alfio Basile mostró un fútbol de alto vuelo durante el certamen, con Lionel Messi en un nivel superlativo.
Argentina había ganado sus tres partidos en la primera fase (4-1 ante Estados Unidos, 4-2 contra Colombia y 1-0 frente a Paraguay) y tras vencer 4-0 a Perú en cuartos de final y 3-0 a México en semifinales, parecía que el título era un final irremediable.

Brasil no había comenzado bien en la Copa: tras caer 2-0 ante México, venció 3-0 a Chile y 1-0 a Ecuador, y se clasificó segundo. En cuartos de final, se cruzó otra vez con Chile y lo venció 6-1. En semifinales, tras igualar 2-2, venció a Uruguay por penales.
En aquella final, disputada el 15 de julio de 2007 en la ciudad de Maracaibo, Brasil no dejó que Argentina levantara vuelo: a los 4', Julio Baptista puso el 1-0. La Albiceleste falló varias situaciones y a los 40', un autogol de Roberto Ayala puso el 2-0 para el elenco dirigido por Dunga. En la segunda etapa, más allá de los intentos argentinos, Brasil supo cerrarse y en un contraataque a los 69', Dani Alves anotó el 3-0 demoledor.
Del actual plantel de la Selección argentina, los que jugaron aquella final son Lionel Messi, Javier Mascherano y Carlos Tevez. Los tres estarán presentes este sábado en el Estadio Nacional, ante Chile, en busca de una revancha por la que esperaron ocho años.

El niño soñador que logró ser como Oliver Atom.

El goleador chileno superó la pobreza gracias a su talento para el fútbol, es fanático de los Súper Campeones y sueña con ser el mejor jugador del mundo.

Alexis Sánchez es un soñador, un jugador con una gran ilusión.De origen humilde, en un pequeño pueblo nortino de Chile llamado Tocopilla, su gran anhelo fue siempre ser el mejor futbolista del mundo, teniendo como gran ídolo a José Marcelo Salas.
La infancia de Alexis, como la de muchos jugadores sudamericanos, estuvo marcada por la pobreza. Bautizado por sus amigos como Dilla, diminutivo de Ardilla, debido a que era bajo, delgado e hiperactivo, desde muy temprana edad debió trabajar para ayudar a su madre lavando autos y haciendo algunos trucos con la pelota a cambio de unas monedas.

En sus tiempos libres, cuando no estaba juntando dinero para colaborar en su hogar, Sánchez se ocupaba de jugar a la pelota junto con sus amigos del barrio. Así, por esas casualidades que da la vida, Alberto Toledo presenció su destreza y quedó encantado, acercándose a la mamá del pequeño para invitarlo a que formara parte del Club Arauco de Tocopilla.
Ahí hizo sus primeros goles, fue superior al resto de sus compañeros e incluso destacó como el más "comilón" de todo el club. Todos en la comuna se dieron cuenta que era un talento prometedor e incluso el alcalde Alexander Kurtovic le regaló sus primeros zapatos de fútbol para que se desarrollara.
Así recordó el tocopillano esta anécdota en una entrevista realizada por el sitio oficial de Arsenal: "En ese momento yo era el jugador más importante para Arauco, equipo de fútbol de Tocopilla, y mi madre fue a la alcaldía para pedir algún tipo de subvención al alcalde. Yo no era consciente de sus esfuerzos, hasta que una noche una furgoneta de reparto se detuvo en mi puerta con zapatos nuevos para mí. Me los puse de inmediato y empecé a jugar en la calle. Yo estaba tan feliz por eso".
Sus ídolos: Oliver Atom y el Matador Salas
Como todo niño, en sus inicios Alexis tuvo ídolos a quienes imitar. Uno de ellos es Oliver Atom, delantero japonés de la serie animada Súper Campeones que se destacaba por burlar a varios rivales, marcar muchos golazos espectaculares y por su popular frase: "El balón es mi amigo".
Fue el mismo jugador que contó su devoción por el personaje tras un partido ante Perú por las Clasificatorias en Lima: "Me encanta Oliver Atom, y siempre me imagino pasándome a uno, dos y tres jugadores hasta hacer el gol". Hecho que corroboró su amigo Arturo Vidal: "Siempre anda hablando como en esos monitos y nos cuenta que le encanta el Oliver Atom, porque hace goles imposibles".

Su otro gran modelo a seguir es Marcelo Salas. Milton Leyton, uno de los primeros entrenadores de Alexis, desclasificó esa información: "El es hincha furibundo de la U. De sangre azul, pero como es callado y estaba en el equipo contrario, menos iba a hablar. Desde chiquitito que lo conozco y siempre le gustó la U. Su pieza estaba llena de cosas del equipo y su ídolo siempre ha sido Marcelo Salas".
Incluso cuando el tocopillano marcó el 3-0 de Chile ante Bolivia por las Clasificatorias para Sudáfrica 2010, Alexis celebró de la misma forma que Salas en su mejor época, poniendo la rodilla izquierda en el suelo y apuntando con la mano derecha al cielo. Pese a eso, Dilla sostiene que "el único ídolo que tengo es mi madre".
El éxito, los perros y el piano
Alexis Sánchez debutó con 16 años en el profesionalismo y no paró de luchar por su sueño de ser uno de los mejores del mundo. Jugando por Cobreloa marcó nueve goles en 12 partidos, despertando el interés de los equipos extranjeros y siendo nominado para las selecciones menores de Chile.

Después fue comprado por Udinese en dos millones de euros. Jugó a préstamos en Colo Colo, fue campeón en dos oportunidades y llegó a la final de la Copa Sudamericana. Luego vistió los colores de River Plate y celebró el Torneo de Apertura 2008. Vistió la camiseta de Udinese en el año siguiente y anotó 21 goles en tres temporadas. Fichó en Barcelona, concretó 47 tantos en tres campañas y conquistó cuatro títulos locales. Mientras que en su última temporada en Arsenal suma 25 goles y dos trofeos.
También sobresalió defendiendo a la Roja, en donde suma 27 goles en 44 partidos y con solamente 26 años se encuentra en el cuarto lugar de la tabla de anotadores históricos, detrás de leyendas como Carlos Caszely (29), Iván Zamorano (34) y Marcelo Salas (37).

Una exitosa carrera que lo llevó a ganarse el apodo de Niño Maravilla y recibir el tributo de una canción inventada por el grupo Tomo Como Rey que lleva por título ese mismo sobrenombre. Un camino que lo transformó también en una amante del piano, instrumento que practica con mucho empeño, y también de los perros, siendo sus mascotas Atom y Humber sus dos compañeros más fieles. Una vida futbolística que sigue disfrutando como un niño que sueña con ser el mejor jugador del planeta.

Casi nadie en este mundo conoce a Lionel Messi.

La estrella argentina, el hombre que vive bajo perfil, que decide el silencio y resguardarse en su casa.

Casi nadie en este mundo conoce a Lionel Messi.
No importa si en Kazajstán o en la luna hay un cartel con su nombre o desde cualquier aparato se puede poner YouTube para ver una genialidad con su marca. Casi nadie, realmente, sabe quién es él. Messi vive como la princesa de Shrek. En el medio de Casteldefels, apenas en las afuera de Barcelona, está su casa y eso que los catalanes han denominado Little Rosario. Jorge Valdano dijo que ser rosarino es una manera exagerada de ser argentino y Messi es algo así. Le sale natural: su mundo es como si nunca hubiera salido del barrio del que lo sacaron a los trece años. Un video, hace unos años, lo vio en el medio del himno, sin cantarlo. Cada cual entenderá la nacionalidad a su manera, pero Messi, que a los trece años se inyectaba hormonas para poder crecer, demuestra ser argentino cada vez que habla: como los rosarinos, se sigue comiendo las eses de los finales de las palabras, como si la cultura catalana le pasara de largo.
Pero nadie lo conoce. Sus intimidades se inventan o las cuenta él, casi sin develar misterios. Dice que le gusta escuchar reggae y parte de eso se lo influyó el arquero Pinto, gran amigo suyo. Le gusta la banda Los Cafres. De hecho, su tema favorito es "Hijo", una letra que le ha quebrado la vida, como se la quebró Thiago, su niño, con el que duerme todos los días la siesta y por el que ha frenado entrevistas o charlas para hacer consultas domésticas sobre la escolaridad en el jardín de infantes.
Aún así, nadie conoce a Messi. Sus asuntos externos los maneja su padre. Nadie sabe tampoco si puede o no hacerlo: simplemente los delega en el tipo en el mundo en el que más confía para hacer lo que sea. Messi se cuida de seguir siendo sujeto, en un mundo que lo conoce como objeto. No aparece en las fotos con las marcas la obsesividad de loco que tiene el hombre que más récords ganó en su vida. Que no quiere perder a nada. Al que un día Pep Guardiola lo sacó de la cancha y, enojado, al día siguiente, él no fue a entrenar porque así le parecía. Que cuando era un chico y le ofrecieron jugar para España, él decidió Argentina. El que, aunque pase el tiempo, se sigue involucrando en desafíos.   
Al revés de Diego Maradona, al que conocen o creyeron conocer todos, Messi es una estrella que prefiere no vivir en el cielo. El mundo mediático le pide que hable, que sea grandilocuente, que aparezca en escándalos, pero él elige ser normal. Ser normal en un cuerpo anormal. Porque si él se ha vuelto uno de los hombres más famosos del mundo no es por otra razón que por su capacidad por relacionarse con la pelota y su capacidad para asumir ese talento. Casi nadie conoce a Messi y pocos, muy pocos, saben todo lo que se reprocha no haber ganado algo con la Selección. En realidad, se reprocha todo lo que no gana, pero eso, claro, lo desespera y no por lo que digan de él. Claro que le duele, pero más le duele lo que él mismo siente de él. Cuando no salen las cosas. 
Messi era el nene al que una compañerita del colegio le hacía todas las tareas. Es, también, el pibe que se enamoró de la prima de uno de sus amigos que apareció una tarde en la que él con sus amigos jugaba a la Play Station. Ella lo conoce. Sus amigos lo conocen. Su nene lo conoce. Su padre y su madre también. Sus hermanos. Sus compañeros que, en casos como Agüero o Di María, son grandes amigos. Pero nadie más.
Eso sí: Messi custodia su intimidad sin la tenacidad con la que lleva la pelota. No hay esfuerzo. Es así.

Oscar Ruggeri: "Martino hizo bien en mantener la base"

El exjugador de la Albiceleste, campeón de la última Copa América obtenida por los argentinos, analizó al equipo de Gerardo Martino y lo comparó con el de 1991.

Símbolo y referente de la Selección argentina, Oscar Ruggeri analizó el momento de la Albiceleste en la previa de la final de la Copa América frente a Chile: "Podemos ser campeones pero es importante recordar que se trata de una final y todo puede pasar, ya que los equipos que llegaron a la final son los mejores", dijo el Cabezón.
"Martino hizo bien en mantener la base, porque ellos se conocen hace mucho tiempo y creo que pueden tener éxito mañana", opinó Ruggeri sobre el trabajo del entrenador de Argentina. Y aseguró: "El resultado final va a depender de cómo los jugadores se despertarán mañana. Un buen día de los jugadores puede definir todo".
"Cuando jugamos en el 91 no teníamos a Maradona, y ahora ellos tienen a Messi. Más allá de eso, creo que el banco de suplentes de Argentina no es normal. Martino puede mirar alrededor y tiene muchas opciones. Está Tevez, Higuaín, que pueden entrar y mantener el nivel del equipo", explicó el jugador de la Albiceleste.
Además, habló del gran momento de Javier Pastore: "Parece estar siendo la gran figura de Argentina. Messi está siendo marcado por tres o cuatro jugadores, entonces él se está destacando y fue posible ver eso en el último gol contra Paraguay", analizó. Y luego agregó sobre su posible futuro: "Generalmente el campeón elige el mejor de la competición. Pero Pastore se está destacando y no sé si va a acabar parando en el Barcelona, porque cuando a Messi le gusta alguien hace de todo para llevárselo con él".