En el estilo de Martino y en el de Sampaoli se cruzan diferencias de conceptos.
- Ustedes van a correr y van correr muchísimo.
- Sí, vamos a correr un montón (en grupo).
- Van a correr muchísimo y tienen que saber que va a ser el partido en el que más van a correr de la temporada. Pero tienen que saber algo más: nunca van a correr tanto como van a correr ellos.
La charla la da Guardiola a sus jugadores de Barcelona. Es dentro de un vestuario, el 6 de noviembre de 2011, a segundos de salir a un estadio bajo una lluvia tremenda, para jugar contra Athletic de Bilbao. Del otro lado, espera el equipo de Marcelo Bielsa, que venía marcando épicas. Al terminar el partido, los dos entrenadores se cruzaron a charlar. El partido salió 2-2. Lionel Messi metió un gol en el último minuto. Las búsquedas de los dos equipos por ganar, durante todo el partido, habían sido incodicionales, pero algo los diferenciaba: la forma. Esa forma se expresará en la cancha hoy.
Sampaoli y Martino forman parte de la escuela rosarina de fútbol: un lugar de donde salió desde César Luis Menotti hasta el propio Messi. Pero donde, sobre todo, en el corazón de la ciudad, en el Parque de la Independencia, hay un estadio que se llama Marcelo Bielsa, en referencia a uno de los principales pensadores de la pelota que sacó esa ciudad. Bielsa es referencia para Sampaoli porque, de pibe, el entrenador de Chile era tan fanático de él que salía a correr escuchando conferencias de prensa del Loco. Martino conoció a Bielsa siendo un jugador mayor, pero lo convenció de cambiar su juego. Uno y otro se formaron con él. Pero no de la misma manera.
Martino regresó a Argentina, luego de dirigir la Selección de Paraguay, y llegó a Newell's para recuperar algo que el fútbol argentino había perdido: la búsqueda de jugar bien por un equipo. Lo logró: salió campeón y llegó a la semifinal de la Copa Libertadores, jugando con un diez, con dos wines y apostando a atacar y a atacar con los laterales, pero usando todo el ancho de la cancha. Sampaoli, aunque diga que le sumó a Chile la parte del juego, sigue los lineamientos del equipo de Bielsa y de la verticalidad que asume ese entrenador.
El tiempo, de la Revolución Industrial en adelante, es una discusión filosófica. Chile, cuando terminaba el partido contra Perú, el de semifinales, exhibió en la cancha una característica que en ese momento se demostraba como problema: no podía tener el control y no podía bajarle los cambios al partido. Todo era palo y palo. Recuperaba y atacaba. Iba sin parar. Incluso, en el palo y palo, permitiéndole, siempre, al rival que se recupere y vuelva a tener la pelota y a tener chances de generar situaciones de gol, en un encuentro que iba apenas 2-1.
Martino tiene el equipo que más pases da en el torneo y tiene al jugador que más pases da que es Mascherano. Él es el que cambió un poco la historia y la referencia de Bielsa. Incluso en Newell's ya los asumen como escuelas distintas, aunque ambos sean muy queridos. Martino apuesta a usar el ancho de la cancha, a construir jugadas más lentas que van de lado a lado, incluso al riesgo de no poder romper líneas con facilidad.
Uno es más estático que el otro, aunque el estático tiene el control del partido porque Martino, guardándose la posesión, genera que al rival le cueste generar situaciones de gol. Unos corren mucho más que los otros y apuestan a otro tipo de presión. Argentina hace transiciones lentas. Chile híperveloces. Aunque sean de la misma escuela, aunque sean rosarinos, aunque sean de Newell's, uno se parece más a Barcelona de Guardiola y otro a Athletic de Bielsa. Ese partido se verá hoy.

No hay comentarios:
Publicar un comentario