Javier Pastore asegura que la noche anterior a jugar la final no va tener insomnio. 

Lo dice como si los nervios fueran la especulación de un loco: “Más allá de que sea una final, jugar al fútbol es lo que hice toda mi vida”.

Cuando sube al piso 11 del hotel Intercontinental, que alberga a la Selección argentina, y saluda con ese acento suave y gracioso de los cordobeses, parece imposible creer que este tipo sea un rebelde. Pero lo es. Se planta y se asume un jugador ideológico. 
El 10 de los viejos, que cree que París es la ciudad perfecta porque tiene arte y fútbol, aparece sin pensar en las circunstancias. Aunque esté en Santiago de Chile y a dos días de un partido que puede valer ser campeón de la Copa América, habla como si nunca hubiera salido del fútbol cordobés que le explicaron sus tíos y su papá.

¿Recuerdas cuál fue la primera pelota que tuviste? 

Lo de mi primera pelota debe haber sido cuando yo tenía cuatro años. Ya de chiquito lo que hacía era patear, así que los regalos siempre eran pelotas. No me acuerdo cuál debe haber sido la primera, pero seguro que una de plástico o de goma. Mis tíos jugaban al fútbol en el pueblo del que eran. Mi papá también jugó. Éramos una familia muy futbolera.

Al borde de jugar una final, ¿recuerdas alguna final de cuando eras más chico? 

Me acuerdo de una final en divisiones inferiores. Me tocó, por suerte, hacer un gol jugando para Talleres. Fue un clásico contra Belgrano y ganamos 2-0. Yo hice un gol y fue inolvidable. 

¿Y qué cambia de aquella sensación de esos días a la de ahora? 

La sensación es la misma que siento ahora. Una alegría increíble. No se puede comparar con otro sentimiento. Porque ganar un partido es impresionante, pero ganar un campeonato es algo mucho más lindo. 





                ¿Cómo duermes las noches previas a los partidos importantes? 

Yo duermo normalmente. Como siempre. Es algo que siempre me pasó. Más allá de que sea una final, es lo que he hecho toda la vida: jugar al fútbol. 
¿Puedes divertirte en una final? 
Yo me divierto mucho en todos los partidos. Más allá de si es con la Selección, con mi club o con mis amigos. Claro que te divertís de manera diferente, pero el fútbol no deja de ser un juego y está siempre la parte de la diversión dentro.

¿Qué es el fútbol? 
Hoy es un trabajo, pero es el trabajo más lindo que me puede haber tocado en la vida porque es lo que amo hacer. O sea, que entrenarme todos los días, levantarme y pensar en el fin de semana es lo que viví siempre. El fútbol es mi vida.

¿Cuánto soñaba el pibe de Córdoba con jugar en la Selección? 
Jugar en la Selección es siempre el sueño de un chico. Yo tengo un recuerdo que es una anécdota muy linda, que comparto con mis amigos y con mi familia. Yo iba al colegio y había un profesor que no me ayudaba mucho. Era de plástica. A mí no me gustaba dibujar y siempre me decía: “¿Qué vas a ser cuando seas grande si no vas al colegio o no te esforzás por hacer los dibujos?”. Yo le decía que quería ser jugador de fútbol. En una de esas peleas que tenía cotidianamente, me dijo: “Mirá que llegar a la Selección argentina es algo muy difícil, eh”. Y yo le dije: “Voy a hacer el esfuerzo para poder llegar”. La verdad es que hoy me toca estar acá y él se debe estar acordando de lo que me dijo.

¿Tienes contacto con él? 
No, perdí el rastro hace muchísimos años, pero seguro él va se va a acordar con mucho humor.

¿Qué le gusta más que jugar al fútbol? 
Pasar el tiempo con la familia. Pero, después, pensando en hacer algo, algo práctico, el fútbol es lo que más me gusta.

¿Prefieres jugar al fútbol o ver fútbol? 
Yo creo que nosotros, o por lo menos yo, que desde los ocho años que arranqué a jugar al fútbol en un club, jugar al fútbol lo hacemos por la profesión o por amigos que te dicen de jugar porque quieren jugar con vos. Pero si yo puedo elegir ahora prefiero ver fútbol que jugar.

¿Qué miras? 
Me gusta ver de todo. Tener la posibilidad de estar en Europa y jugar la Champions League hace que uno quiera ver todos los rivales que le van a tocar o todos los buenos partidos. Si yo pongo la tele y hay un partido, lo miro.